lunes, 19 de julio de 2010

utopia sin tilde

En los titulares de nuestros periódicos y pantallas nacionales, los titulares mencionan a Colombia con más insistencia cada vez.
La ONU ya recomienda a Ecuador como a Colombia. ¿Qué hace esta gente aca? Si la solución es guerra contra la guerrilla y el paramilitarismo, no cuenten conmigo.

Un drástico giro dio la relación diplomática con el ataque en Angostura. Ecuador y Colombia entraron en una dimensión desconocida, donde los acuerdos empiezan a ser materia metafísica.
La realidad de un diálogo honesto ha quedado suspenso. No creo que sea muy difícil imaginar las consecuencias que han empezado a afectar a la seguridad pública con la llegada de una especie de nueva generación del crimen.

Colombia y Ecuador deberían pensar en lo que voy a exponer a uds. a continuación. Deberíamos fomentar nuestra seguridad, riqueza y sobre todo: nuestras ideas soberanas y justas por nuestra vida y seguridad.

De ninguna manera esto es culpa de Colombia como ciudadanía o como sociedad, ni culpa de Ecuador. Sabemos de sobra que el problema es la droga y el poder que esta fomenta con su comercialización. Este dinero paga los multiservicios internacionales de la violencia y la opulencia. Ese poder subterráneo, lleno de ambición y antivalores, con las menor cantidad de escrúpulos, está expandiéndose no sólo en Sudamérica sino en el mundo. La droga y su combate es la excusa más absurda, para ocultar las verdaderas intenciones que se tejen tras esta actuación.

Podría ser obvio en lo que digo, pero en este momento es muy importante tenerlo muy claro para evitar confundir los verdaderos problemas y nuestros lazos humanos. Sólo eso podrá derrotar a esta horda de deshumanizados, que creen que pueden andar campantes toda su vida violentizando a sus semejantes con su delirio de excesos e infiltración malsana. Creen que pueden contener por siempre el poder y la justicia por encima de toda la humanidad y sus necesidades.

No es un problema con el vecino, sino con todo un operativo mancomunado de mafia internacional que afecta al sentido de existencia que la gran mayoría del mundo reclama.

Ahora que cierta izquierda sabe que el fusil no es la respuesta, es momento de tomar el arma de la formación, pues la gran mayoría de las razones para que funcione esta lógica maldita entre droga-mafia-crimen-poder y ley obedecen a la oferta de poder y riqueza fácil que se puede llegar a obtener. La ley está al último de esta línea de reciclaje, y no representa un buen frente de batalla... pero

La formación y la renovación de las leyes será la verdadera salida a esto. La ley debe imponerse sobre la arcaíca moral, por ello las drogas deben legalizarse y articular verdaderas iniciativas de tratamiento a los enfermos y adictos, mancomunados massmediaticos - multimedia que informen y eduquen sobre las drogas y sus diferencias. Hay que educar desde la salud y no desde la prohibición. La prohibición y los secretos, jamás han sido indicadores de la verdad. La salud pública y la información científica, debe convertirse en prioridad mundial.

La ley debe superar el complejo de la "droga es mala y punto", debemos saber también que la droga y su prohibición, es la garantía para ese negocio fraudulento y corrosivo funcione. Al legalizarse las drogas los carteles empezarán a sentir el golpe, y su poder se verá seriamente afectado, así como la opulencia de sus beneficiados directos e indirectos.

Lo otro que debe suceder es la unificación geográfica, comercial, política e integral de América del Sur. Cuidar nuestros recursos de manera directa, transparentando las inversiones, impulsando el desarrollo y riqueza de todos los pueblos, naciones y sociedades. Dejar que Wall Street y las Islas Caimán sean el refugio para las divisas malhabidas. Nuestra inversión debe ser la vida por medio de la derrota de las taras que nos han impuesto, como ese conflicto entre la derecha y la izquierda, o entre la globalización y el retraso. Estas son ambiguedades, y nada tienen que ver con una nueva y verdadera intención de cambio, seguridad y progreso. Nadie ha dicho que debemos eliminar la economía o el capitalismo o la historia...¿alguien sabe realmente si vivimos en capitalismo o en una jauría informe? ¿acaso releer la historia no es una forma efectiva de clarificar la historia?

No seguir el "juego" de una sociedad que te exige trabajar y callarte la boca, es realmente una lucha por donde empezar. Sin embargo, lo que nadie puede quitarnos jamás es nuestra necesidad de ser reales y optar siempre por vivir. Llegará el momento en el que este derecho sea a donde recurramos para defendernos más alla de posiciones políticas e ideológicas.

Ojalá y sea ya...

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