Until the end...
Un terremoto nuclear y una guerra por recursos naturales, política fanática... ese el capítulo resumido injustamente hoy.
Si de algo sirve sufrir por algo, es absurdo cuando dejas de lado lo que realmente dará el sustento básico para seguirlo haciendo.
Ya no se trata de un mundo afectado por nuestra explotación salvaje, sino un mundo quejándose desde dentro. Podemos oírlo en el rock cada vez más quejumbroso y directo o en los titulares de cualquier noticiero; podemos percibirlo en la desatención vital y en el arrojo a un hedonismo cultural sin límites.
No hay motivo para encontrar sentidos, sino tenemos un mundo en donde cobijarlos.
No puede haber cobijo sin encontrar y vivir una y otra vez.
Carencias humanas satisfechas por acumulación material.
Las distinciones generacionales y diferencias culturales, se pueden acallar por 10 segundos de sacudones de la tierra o erupciones volcánicas. Todo lo que son nuestras ideas se detendrían. Culparás a tus dioses y sus demonios, recurrirás a tus profecías y soluciones científicas. Pero nada resultará en 10 segundos de bombardeos inhumanos y al azar.
Sabremos en verdad qué tuvimos y qué dejamos.
La defensa de nuestra memoria es un acto tan irreal en circunstacias de desasatres naturales o humanos. Se transtorna en imperdonable tener el cuidado en un ego desmedido y hambriento, mientras el mundo se cae a pedazos. Es sorprendente que hagamos al mundo trizas y no proceder con la destrucción de nuestro ego.
¿Cómo poder olvidar y seguir caminando si un día ya no existe todo esto?
¿Por qué luchar si todo tendrá un final abrupto?...